9 ago. 2012

La clase online

La clase online es una de los componentes que mayores transformaciones ha experimentado, producto de la permanente evolución de los medios tecnológicos.

Años atrás, pensar en una clase online para destinatarios ubicados en destinos cercanos o alejados, suponía una seria inversión en equipamiento, una apuesta a una conectividad no siempre disponible, y un riesgo que no siempre se tomaba la decisión de asumir.En nuestros días, las barreras tecnológicas van desapareciendo, la conectividad aumenta de manera exponencial en buena parte del planeta, y las herramientas a disposición son ricas y variadas.
En mi caso en particular, utilizo la plataforma Wiziq, que es una plataforma útil, razonablemente confiable tecnológicamente, y con suficientes herramientas como para hacer que la clase sea dinámica y productiva.La implementación de la clase online nos ha permitido potenciar nuestra modalidad de enseñanza, y generar una metodología que denominamos “Web-Blended Learning” (Dorfsman, 2012), modalidad que combina de manera eficiente y productiva las ventajas de una enseñanza asincrónica, con las posibilidades que ofrece la enseñanza online.
¿Por qué enseñanza online? 
Uno de los programas hemos implementado recientemente clases online, es en el Instituto de Capacitación docente Melamed, en Argentina, con cursos que se dictan en forma asincrónica desde el año 2006 desde la Universidad Hebrea de Jerusalém.Una primera experiencia realizada, con tres cursos y un total de 55 alumnos, da cuenta de altos niveles de satisfacción por la experiencia. 
Es importante notar que, cada curso tuvo a otro docente, y que las clases online se desarrollaron todas domingos por la mañana, fuera del horario habitual de clases. Estos son algunos de los comentarios obtenidos:
“…me encantó interactuar con la docente y conocer la cara de personas con las que curso desde el año pasado en esta modalidad. Pienso que en nuestra carrera como docentes ese intercambio personal es muy importante.” (alumno Melamed, 2do año)
“…La participación en la clase on line si bien fue desde lo emocional relevante no lo fue desde el acceso a los contenidos…” (alumno Melamed, 3er año)“La web-conference, ayudo al intercambio de opiniones entre mis compañeros, nos enriqueció esta modalidad de estudio…” (alumno Melamed, 3er año)
“…es mucho mejor escucharlo[1], y verlo que leerlo, por lo menos a mi me resultó mucho más significativo el escucharlo”. (alumno Melamed, 1er año)
Sin dudas, y tal como se reitera en cursos de diferente nivel de formación también en universidades, el factor vivencial, la posibilidad de interactuar e intercambiar con docentes y pares, es una necesidad central en los procesos de formación y la clase online es una excelente ancla en este sentido (Dorfsman, 2011).
Los recursos de la clase online son variados, y su utilización por parte de los docentes es recomendable para que ésta sea dinámica y productiva: el uso de la pizarra con los alumnos, la implementación adecuada de recursos visuales y audiovisuales, el análisis de documentos y de gráficos, el trabajo con encuestas en clase, las discusiones directas o a través del chat.La didáctica de la clase online requiere entonces, una adecuada formación por parte del docente a cargo. Las propuestas de formación se sostienen en principios de trabajo compartido y de construcción de conocimientos más que de transmisión de los mismos. 
No obstante, esta propuesta se ve impactada por un entorno tecnológico que no siempre el docente conoce y maneja, y por herramientas que ofrecen una gama amplia de posibilidades pero se visualizan también amenazantes.El desafío es entonces, atreverse… formar y autoformarse… experimentar solos y también buscar socios para nuevos desafíos y propuestas.

Dr. Marcelo I. Dorfsman 




Agosto 2012


[1] Al docente.

Dorfsman, M. (2012). La profesión docente en contextos de cambio: el docente global en la sociedad de la información. [http://www.um.es/ead/reddusc/6]. RED-DUSC. Revista de Educación a Distancia-Docencia Universitaria en la Sociedad del Conocimiento, 6

Dr. Marcelo I. Dorfsman es investigador y especialista en e-learning e integración de tecnologías en la enseñanza en el nivel superior y universitario. Miembro del Staff del Centro Melton de la Universidad Hebrea de Jerusalem, docente de la Maestría en Enseñanza de las Ciencias de la Universidad Nacional del Comahue.

28 mar. 2012

Vivencias y percepciones en la enseñanza a distancia

Una de las cuestiones que más me ocupan actualmente en mi tarea profesional, es la pregunta acerca de la efectiva utilización de las tecnologías en la enseñanza, y los factores que favorecen y-o obstaculizan la incorporación de las mismas por parte de docentes y educadores en los diferentes niveles de enseñanza.
En diciembre del año pasado, y merced a una investigación que realicé en el marco de mis cursos de formación en SEADI, pude apreciar la relevancia de un factor que no siempre se toma en cuenta en la bibliografía de investigación referida a este tema: el factor vivencial.
En estos cursos, a diferencia de la modalidad que venía sosteniendo en mis actividades de enseñanza a distancia, decidí incluir las clases sincrónicas como parte obligatoria y sustantiva en aquellos cursos. A un curso que tradicionalmente se gestaba totalmente distancia en forma asincrónica, a través de la platataforma moodle, le incluí clases sincrónicas a través de la plataforma Wiziq, que me dio la posibilidad del encuentro, la interacción, el intercambio y el trabajo en colaboración.
En un primer artículo escrito sobre esta temática, sostenía: “las reacciones al finalizar el curso parecen señalar como relevante el lugar del docente y, de acuerdo con los resultados de la investigación, la centralidad del componente vivencial, que estaría vinculado con los siguientes elementos: inmediatez, eficiencia, simpleza y gratificación”.(Dorfsman, 2011)
Lo que llamaba la atención en aquella primera revisión era que las percepciones de los participantes respecto de las tecnologías en su vida personal se habían modificado aparentemente, merced a la experiencia a todas luces positiva de la enseñanza sincrónica.
Experiencias posteriores en las que se incluyó la enseñanza sincrónica me permitió consolidar este planteo y enriquecerlo. Algunos comentarios de estudiantes que participan de su primera clase online:
Hola a todos/as. Me parecieron  muy interesantes las temáticas y debates que se dieron en la clase virtual. En primer lugar, porque podemos conocernos, opinar, escucharnos y aprender juntos (más allá de los desperfectos técnicos que pudieron darse) (José[1], curso CDC 2012).
Hola a todos! La experiencia de hoy en la clase online me resultó bárbara... por un lado pude empezar a redondear lo trabajado hasta el momento (los textos leídos, los TPs realizados, la participación en los foros) y por el otro nos permitió interactuar en tiempo real!!! (Clarisa, curso CDC 2012).
Hola! Creo que la clase de hoy fue muy enriquecedora. El hecho de ponerle cara y voz al profesor y a los compañeros está bueno para la interacción.(Paola, curso CDC 2012).

En estos y demás comentarios, la sensación de interacción, de “ponerle cara y voz al profesor y a los compañeros”, la interacción en tiempo real y por sobre todo, el entusiasmo mostrado por la mayoría de los participantes que, a pesar de las dificultades tecnológicas – que las hubo – muchos entendieron que “debo reconocer que con la tecnología se pueden lograr clases que de otra manera serían imposibles”
En la enseñanza asincrónica, la vivencia de las tecnologías es bien diferente, así como la sensación de “proximidad” entre las partes. En mi experiencia de nueve años de trabajo con grupos en América Latina, de diferentes programas y con objetivos diversos, si bien pude apreciar ciertos espacios de entusiasmo, los mismos se expresaron en algunos comentarios aislados sin mayor relevancia a sobre los resultados del aprendizaje.
En una ocasión, cuando una estudiante de mi curso de Corrientes Didácticas Contemporáneas[2], se enteró que yo dictaba el curso desde Israel, expresó: “…me resulta increíble enterarme que el profesor vive en Israel!!! Por la velocidad con la que responde a las dudas, yo pensé que vivía acá cerquita…” (Renata, curso año 2006)
Comentarios de esta naturaleza se repitieron en ocasiones, pero no se constituyeron en relevantes a lo largo del curso.
En dos programas de formación profesional que tuve la oportunidad de coordinar desde la Universidad Hebrea; uno de ellos destinado a docentes de escuelas judías en México, Colombia, Venezuela y Centroamérica; y el otro a estudiantes de un profesorado de educación judía en Argentina. En estos programas, así como en el curso de CDC, la materia se cursaba totalmente a distancia y la interacción con el docente se daba sólo mediante los foros asincrónicos. Al interrogarse a los participantes acerca de las ventajas de la enseñanza a distancia, propuse las siguientes opciones:
a.     Puedo organizar mis tiempos de manera autónoma.   
b.    Puedo acceder a contenidos a los que de otra manera no accedería en mi instituto/comunidad.
c.     Puedo contactarme con docentes israelíes, con los que de otra manera me sería difícil interactuar.
d.    Puedo intercambiar opiniones y comentarios con compañeros, conociendo con mayor profundidad sus perspectivas respecto de los diferentes temas tratados.
e.     Puedo almacenar fácilmente los contenidos trabajados, y dejarlos a disposición para cuando los requiera.
En sus respuestas, el grupo de docentes del programa mexicano ubicó la opción c (acceder a docentes israelíes) en primer lugar, seguido por e, la posibilidad de almacenar contenidos. No obstante, el grupo de Argentina ubicó la opción c. sólo en tercer lugar, privilegiando b y e, referidas ambas opciones al acceso a contenidos y a su almacenamiento.
Especial atención merece la opción d. En el caso del programa mexicano, d. ocupa el tercer lugar y es relevante porque los docentes de este programa se encuentran distribuidos en 6 países y 12 escuelas diferentes. En el caso del programa argentino, esta opción es la menos relevante, dado que los participantes cursan juntos en el mismo instituto con una frecuencia de dos veces por semana.
Entonces, y en una primera aproximación teórica a esta cuestión, podemos decir que el componente social y vivencial ocupa evidentemente un lugar central en la enseñanza sincrónica, y un lugar relativo diferente en la enseñanza asincrónica.
Con estas ideas que se van construyendo, acerca de los lugares relativos de lo social, lo intelectual y lo vivencial en cada una de estas modalidades, es que vamos revisando nuestra práctica, y dotándola de un significado teórico y metodológico.  

Marcelo I. Dorfsman
Marzo 2012





[1] Los nombres son ficticios.
[2] Dictado anualmente en la Universidad Nacional del Comahue, Argentina.